La tiroides.

Al igual que la tiroiditis de Hashimoto, la enfermedad de Graves es una enfermedad autoinmune en la cual el sistema inmunológico del cuerpo estimula excesivamente la tiroides, causando que produzca grandes cantidades de hormonas tiroideas.1 Cerca de 25-40 % de los pacientes con enfermedad de Graves muestran signos clínicamente relevantes de oftalmopatía de Graves (inflamación y abultamiento de los ojos);2 sin embargo, la enfermedad de Graves acompañada de oftalmopatía de Graves, de moderada a grave, sólo ocurre en menos del 5% de los pacientes.2
¿Quién está en riesgo?
Las mujeres menores de 40 años son especialmente propensas a desarrollar la enfermedad de Graves.3 También los fumadores son más propensos a tener la enfermedad de Graves y son más propensos a tener problemas oculares, con respecto a los no fumadores.3
Síntomas de la enfermedad de Graves
Esta enfermedad puede pasar desapercibida por mucho tiempo, pero se pueden experimentar algunos de los siguientes síntomas:1,4
Los síntomas de la oftalmopatía de Graves incluyen:1
Diagnóstico de la enfermedad de Graves
Tu médico no puede saber sólo por los síntomas si padeces esta enfermedad. Se requieren exámenes físicos y análisis de sangre para un diagnóstico definitivo.1 Los indicadores incluyen niveles bajos de TSH y niveles elevados de tiroxina libre.5 Para determinar la extensión de tu hipertiroidismo, también se debe realizar una prueba de triyodotironina. Los problemas oculares, agrandamiento de la glándula tiroides o antecedentes familiares de tiroides u otras enfermedades autoinmunes se consideran, a menudo, prueba suficiente de la enfermedad de Graves, en cuyo caso no se necesitarán más análisis sanguíneos para confirmar la presencia de anticuerpos estimulantes de la tiroides.5
Tratamiento de la enfermedad de Graves
Tu médico conversará contigo sobre las mejores opciones de tratamiento para prevenir que la glándula tiroides produzca exceso de hormonas tiroideas.
Las dos últimas opciones provocarán hipotiroidismo a largo plazo.5 Tus niveles de hormona tiroidea serán restaurados a la normalidad mediante la sustitución de la tiroxina.1 Si presentas los síntomas de la enfermedad de Graves (como frecuencia cardíaca rápida, ansiedad, dificultad para dormir y pérdida de peso), tu médico puede prescribirte temporalmente betabloqueadores, lo que te hará sentirte mejor en un corto tiempo.4,5 Los chequeos anuales garantizan un éxito de tratamiento duradero.
